eva y jorge

jueves, 18 de junio de 2009

Los Mossos indagan qué empresas encargaban ropa a la mafia china





Un mosso observa la sala donde trabajan varios chinos, el martes en Mataró. Foto: MOSSOS D’ESQUADRA

ANTONIO BAQUERO / JESÚS G. ALBALATBARCELONA
La operación Wei sigue en marcha. Dos días después de que, en el mayor dispositivo de su historia, 750 mossos d’esquadra desembarcaran en Mataró para desmantelar 72 talleres ilegales de confección controlados por la mafia china, la policía se dedica ahora a indagar en dos líneas. Por una parte, rastrea qué empresas y marcas de ropa encargaban o subcontrataban pedidos a la red que controlaba esos talleres, según explicó ayer el subjefe de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) de los Mossos, el inspector Josep Monteys, que destacó que había «muchos intermediarios» en esos encargos.Además, fuentes cercanas a la investigación revelaron que investigan a varios de los detenidos por formar una organización delictiva dedicada a traer desde China a inmigrantes que, trabajando en régimen de semiesclavitud en esos talleres de Mataró, satisfacían la deuda que previamente habían contraído con la mafia para que les introdujera ilegalmente en España.Según Monteys, el operativo del martes fue «una primera fase» de una investigación mucho más compleja «que sigue abierta» y que tiene su origen en julio del 2008. La redada en Mataró acabó con 77 detenidos y cinco imputados. 76 de los arrestados son chinos y uno, español. A los detenidos, a la espera de que avancen las pesquisas, se les imputa un delito contra el derecho de los trabajadores.«450 PERSONAS LIBERADAS» / Además, según Monteys, los Mossos «liberaron» a 450 chinos que trabajaban en esos talleres, al menos uno de los cuales es menor de edad. Muchos de ellos se encontraban en situación irregular. La policía autonómica dejó en libertad a todos esos sin papeles. «Para nosotros esas personas son víctimas; lo que investigamos es una organización delictiva», dijo Monteys, que precisó que muchos de los liberados «han pasado la noche en casa de familiares y amigos».Los Mossos pueden haberse metido en un problema legal al actuar de ese modo, pues no han cumplido con la ley de extranjería, que dispone que cualquier fuerza de seguridad que localice a una persona sin papeles debe ponerla a disposición del Cuerpo Nacional de Policía, el órgano policial con competencias en la materia. Ayer a mediodía, ninguno de los sin papales localizados en la redada había sido entregado al cuerpo.NO ESTABAN ENCERRADOS / «Muchas de estas personas que estaban explotadas en esos talleres no se veían a sí mismas como víctimas», explicó Monteys, que señaló que los trabajadores no estaban ahí encerrados, sino que tenían libertad de movimientos. Ese fenómeno suele ser habitual entre los inmigrantes chinos que no perciben a quien les ha traído a España como un mafioso, sino que le ven como un benefactor con quien están en deuda por haberles permitido acceder a territorio europeo. «Algunos llegaban a cambiar de trabajo y hasta de taller», explicó.Eso sí, las condiciones de trabajo rozaban la esclavitud. «Trabajaban de lunes a domingo y sus jornadas eran de 12 horas», contó este responsable policial, que destacó «la suciedad de los talleres». «En muchos no había ventanas y hacía un calor asfixiante. Además, el ritmo de trabajo era tremendo. No se podía parar. En un locales hemos visto que el encargado tenía pegado a la pared un retrovisor de coche para vigilar a los trabajadores incluso cuando estaba de espaldas», relató.COLCHONES COMPARTIDOS / La mayoría del espacio era para trabajar. «Apenas había terreno para lavar, cocinar o dormir. Muchos dormían en colchones en el suelo y cuando se levantaban otros ocupaban su lugar», dijo Monteys.

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